jueves, 29 de noviembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
Pasto Amarillo
Donde va todo, que buscamos donde encontrarlo?
Es una ilusión el futuro, un futuro desengaño.
Un bitácora nos dice que no hicimos lo suficiente,
Nunca es suficiente somos mediocres, soy mediocre
No alcanzo a nada, no llego a nada solo lo suficiente
Lo poco lo ajeno, lo impune, lo estúpido,
¿qué mierda quiero¿?
Donde mierda quiero terminar.
Camina en la avenida con soberbia. Todo le chupa un huevo salvo su vida, egoísta de mierda ¿donde vas?
¿Acaso no esta en tu casa tu presente? ¿que buscas acá? No jodas al resto merza, lacra, alquitrán.
Escóndete en el pasto amarillo, camina sobre las grietas del reseco piso, en la llanura del abismo.
Camina verticalmente hacia el precipicio, deja la avenida a personas que sabes vivir la vida. Camina por la pared del archipiélago, camina que no vas a tener que esperar tanto, deja a este mundo en paz.
Sos demasiado vos para nosotros, sos demasiado nadie para nosotros, demostrá tus huevos, tirate al precipicio sin arneses cagón, solo te espera ella nadie mas, tal vez encuentres compañía. Tu tan ansiada compañía. No ves mas alla, tirate en el pasto amarillo, sobre las resecas rosetas. Corre, corre. No me mires, que mierda miras. Quien te pensas que sos pajero. Tirate al pasto, tirate al pasto amarillo, dale carajo, es tu destino.
No busques mas, no hay, no existe, no hay para vos, no lo mereces, mediocre anómalo.
Nada va a caer sobre vos, no busques nada, no hay mas que pasto amarillo, pasto amarillo en tu sien.
Mastica la tierra, arranca la gramilla, pero es tu lugar, es tu condena.
domingo, 11 de noviembre de 2007
Mariano
El sentirse ajeno a este mundo será tal vez común en adolescentes.
Pero también así lo es sentirse el único.
El no ser como los demás, por lo general lleva a buscarse en figuras ajenas a uno mismo, en ese alguien mas, en ese perfecto.
pero que hacer cuando el escepticismo es grande, cuando se quiere convencer pero de ser uno mas pero es inútil.
la sociedad no tarda en mostrárselo, en ráfagas que arrebatan la lenta construcción del ser, de esa construcción que va levantando con ladrillos de falsa ingenuidad, una oscuridad inducida, que lleva al vértigo, ese miedo a quedar tan ajeno a uno mismo.
La ingenuidad lleva a mariano a proyectarse sobre la sociedad, disfruta del juego, pero sabe que es una mentira, sabe que no puede ignorar algo elaborado minuciosa y exclusivamente por él.
Entonces donde esta la salida. Que hacer, siente que la libertad es poca o en todo caso ajena, se siente limitado por los tabú, por los prejuicios, y piensa en desdibujarse, no ser mas mariano y construye su ficticia y fugaz realidad.
La búsqueda de individuos sociales, o el pensamiento de poder vivir en otra realidad, otro lugar quizás lo alienta, y así va mariano como el suicida que baja por un precipicio, y ve esas imágenes en las ventanas, esas imágenes de cotidianidad, y llega a envidiarlas, y hasta entenderlas cuando esta por llegar al piso, pero ya es tarde.
Vive momentos, y luego la inercia. Pero las construcciones aunque varían, son débiles.
Tal vez por que son construidas para que no duren mucho, son construidas con un material que deje ver el interior, aunque haga falta que la compresión social termine por derrumbarlas.
Entonces en su indigencia, reflexiona, pero le es inevitable volver a construir, al fin y al cabo sino se vive, no se disfruta esos momentos de inercia. Eso trances, de infinita soledad, de frió, de oscuridad, de no ver mas allá de los propios y gigantes limites, y empieza a juntar los restos de su viejo paradero, hasta riéndose de cómo pudo usar esos materiales, esas estructuras, sin saber siquiera de donde salen.
La principal herramienta destructiva de la sociedad, llamémosla ella, es el no.
El piso del suicida. Y no es una herramienta lenta, sino contundente, cuando ella te dice que no, el golpe es inevitable, pero lo que la hace mas sutil es que el no de ella, esta escondida entre otros muchos no, a lo cual uno indefenso, busca en la ingenuidad, en esta vez me va a decir que si, si me porto bien me va a decir que si. Y superando los noes anteriores, finge un falso progreso, lo cual produce el desengaño.
Mariano se pregunta como muchos otros ¿por qué no?. Entonces empieza a buscar culpables, el mismo, su espejo, su ficción, su superfiedad, su alejamiento del alma, entonces destroza, y siente el frió de estar solo sin su mismo, sin su espejo, sin su ficción, sin su mentira.

